Scruffs Hardware es una marca inglesa de ropa de trabajo rudo. Baste decir que el slogan de la empresa es It’s gonna get dirty para saber que su publicidad aprovecharía cualquier oportunidad de doble sentido.
En ese contexto, se publicó este anuncio que se bambolea entre lo permisible y lo soez. Si bien el video ya es tema de conversación, lo es más el saber que Sarah Green, una de las actrices del comercial, filmado dos años antes de que ella empezara a dar clases en Stockport Grammar School, fue suspendida cuando sus alumnos encontraron el spot.
¿Atenta contra sus derechos?, como padres ¿Les gustaría que sus hijos tomaran clases de una profesora así? Uhm… Tal vez necesitaría asistir a una reunión extraescolar para saberlo.
Publicidad polémica, hechos aún más.

Es indudable que cuando se publicita que alguna actriz o actor tendrán una escena de desnudo en alguna película, no importa qué tan buena o mala sea… la sala estará atiborrada. ¿No es ésta una estrategia de marketing apriori fenomenal?
